Un camión de extracción de alto tonelaje puede costar varios millones de dólares y mover cientos de toneladas de material por viaje. Pero ese camión, sin alguien que lo opere, es chatarra cara estacionada en un rajo. Lo mismo pasa con una planta concentradora recién construida, una correa transportadora nueva o una celda de flotación de última generación: son capital inmovilizado hasta que alguien las enciende, las opera y las mantiene funcionando. En la minería chilena, ese "alguien" se está volviendo cada vez más difícil de encontrar.

Una cartera que necesita manos, no solo capital

Cochilco proyecta una inversión minera cercana a los US$65.000 millones para la próxima década. Es una cifra que suele leerse como un número financiero —proyectos, permisos, capex— pero que en el terreno se traduce en algo mucho más concreto: equipos nuevos que alguien debe poner en marcha, mantener y operar las 24 horas, todos los días del año, porque una faena minera no se detiene ni de noche ni los fines de semana.

Ese es el punto ciego de cómo normalmente se habla de esta cartera de inversión. Se anuncia el monto, se anuncia el proyecto, se anuncia la fecha de puesta en marcha. Rara vez se anuncia con la misma claridad quién va a estar al mando de esos camiones, esas plantas y esas líneas de proceso el día que empiecen a operar.

Los cargos que Chile más buscará

Según el Observatorio Laboral de SENCE y los reportes del Consejo de Competencias Mineras, hay un grupo de ocupaciones que aparece de forma recurrente entre las más demandadas del sector: operadores de equipos móviles y de camiones de alto tonelaje, operadores de planta, mantenedores mecánicos y eléctricos, y técnicos en instrumentación.

Son roles que no salen en las noticias de inversión —nadie titula "se necesitan 200 mantenedores eléctricos"— pero son los que determinan si un proyecto que ya recibió su aprobación ambiental y su financiamiento realmente logra producir lo que prometió a sus inversionistas. Un proyecto puede estar impecable en el papel y seguir atrasado en la práctica simplemente porque no hay suficiente gente calificada disponible para operarlo desde el primer día.

El litio suma un frente nuevo

La Estrategia Nacional del Litio, lanzada en 2023, no solo abre nuevas operaciones de extracción: abre también todo un ciclo de valor agregado que Chile no había tenido que dotar de personal antes a esta escala. Procesar salmuera, purificarla y transformarla en productos de litio requiere operadores de proceso y personal químico especializado, perfiles que hasta hace pocos años prácticamente no existían como categoría laboral formal en el país.

Es una demanda que recién empieza a tomar forma. A diferencia del cobre, donde Chile lleva décadas formando gente para los mismos cargos, el litio está obligando a construir desde cero programas de capacitación, mallas técnicas y rutas de certificación para roles que todavía se están definiendo.

Por qué estos roles son estratégicos, no solo operativos

Un camión detenido por falta de operador no es un problema de recursos humanos aislado: es un problema de continuidad operacional. Frena la extracción, que frena el abastecimiento a la planta, que frena la producción, que frena el embarque. Una correa sin mantenedor disponible puede paralizar toda una línea de proceso hasta que alguien con las competencias correctas llegue a repararla, y en una faena remota eso puede significar horas —a veces días— de producción perdida.

La productividad de una operación minera depende, en última instancia, de tener personal disponible, competente y validado en el lugar correcto en el momento correcto. Por eso la escasez de estos perfiles no debería tratarse como un tema secundario de dotación: es tan estructural para la viabilidad de un proyecto como el precio del cobre o la disponibilidad de agua.

La brecha que se viene

El Consejo de Competencias Mineras ha advertido durante años sobre una brecha creciente de trabajadores hacia el final de la década, agravada por el envejecimiento de la fuerza laboral actual: buena parte de los operadores y mantenedores con más experiencia se acerca a la edad de retiro, y no hay suficiente relevo generacional entrando al sistema al mismo ritmo.

Formar, validar y acreditar a la próxima generación de operadores y mantenedores no es un proyecto a diez años. Con una cartera de inversión que ya está en marcha y proyectos que necesitarán dotación completa en los próximos años, es una carrera contra el tiempo que ya empezó.

Fuentes:

  • Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), Inversión en la minería chilena (cochilco.cl)
  • Consejo de Competencias Mineras, Fuerza Laboral de la Gran Minería Chilena (ccm.cl)
  • Gobierno de Chile, Estrategia Nacional del Litio 2023 (litio.gob.cl)
  • SENCE, Observatorio Laboral (observatorionacional.cl)