Chile tomó una decisión estratégica: transformarse en un actor relevante de la energía limpia a escala global. Esa apuesta no es solo una cuestión de infraestructura o de política energética, está generando una categoría completa de empleos que, hace apenas una década, no tenían nombre en el mercado laboral chileno.
La apuesta país
La Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde, publicada por el Ministerio de Energía en 2020, fijó metas de capacidad de electrólisis hacia 2025 y 2030, con la aspiración explícita de posicionar a Chile entre los productores más competitivos del mundo. Esta no es una meta aislada: corre en paralelo a una matriz eléctrica que suma plantas solares y eólicas de forma sostenida, según reporta el Coordinador Eléctrico Nacional. Dos procesos que avanzan al mismo tiempo, hidrógeno verde y energías renovables, y que comparten un mismo cuello de botella: las personas.
Los cargos que emergen
La demanda crece en perfiles muy específicos: operadores de plantas de electrólisis, técnicos en mantenimiento de aerogeneradores, montajistas y mantenedores de plantas fotovoltaicas, electricistas de media y alta tensión, y técnicos en almacenamiento de energía. Son roles técnicos, no gerenciales, la base operativa que hace que un proyecto de energía renovable funcione día a día. Y en todos estos casos, la demanda está creciendo más rápido que la oferta de personas capacitadas para cubrirla.
Un detalle clave: son roles transferibles
Lo interesante de esta ola de empleos es que no parte de cero. Buena parte de estos cargos puede nutrirse de trabajadores que hoy vienen de la minería, la construcción o la industria eléctrica tradicional. Un mantenedor eléctrico con la validación y capacitación correctas puede migrar a un parque eólico sin necesidad de reinventarse por completo. Esto convierte a la movilidad laboral, y a la capacidad de validar competencias de forma rápida y confiable, en una pieza decisiva del rompecabezas. No se trata solo de formar gente nueva: se trata de reconocer y redirigir el talento que ya existe.
Por qué importan estos roles
Sin operadores y mantenedores, un parque de energía que costó miles de millones de dólares no genera un solo kilovatio. Suena obvio, pero vale la pena decirlo con todas sus letras: la transición energética de Chile no depende únicamente de la inversión o de la tecnología. Depende, literalmente, de que existan las personas capacitadas para hacerla funcionar en terreno.
El cuello de botella
El Observatorio Laboral de SENCE y los diagnósticos sectoriales coinciden en un mismo diagnóstico: la velocidad de los proyectos supera la velocidad con que se forma y valida a la fuerza laboral. Cerrar esa brecha, entre la ambición de los proyectos y la disponibilidad de personas certificadas para ejecutarlos, es la gran tarea de los próximos años, y probablemente el factor que determine si Chile logra cumplir sus propias metas.
Fuentes:
- Ministerio de Energía, Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde 2020 (energia.gob.cl)
- Coordinador Eléctrico Nacional, informes de operación y expansión (coordinador.cl)
- SENCE, Observatorio Laboral (observatorionacional.cl)